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El mundo de hoy es un reflejo del caos y la incertidumbre. Guerras, desastres naturales, crisis económicas y conflictos sociales nos muestran que estamos en tiempos difíciles. Sin embargo, en medio de la tormenta, hay una Verdad que permanece inmutable: Jesús tiene el control. Su amor y su fidelidad no cambian, y su promesa de volver sigue vigente.
En este artículo, exploramos cómo la Palabra de Dios y eventos actuales nos invitan a reflexionar sobre la urgencia de fortalecer nuestra fe, prepararnos para su Segunda Venida y convertirnos en instrumentos de paz en un mundo que tanto lo necesita.
Jesús nos dejó advertencias claras sobre los tiempos finales. En Mateo 24:6-8, dijo:
«Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.»
Si miramos el mundo actual, es evidente que estas señales están presentes. La pandemia global, los conflictos entre naciones, el aumento de la violencia y la inestabilidad social son una prueba de que estamos viviendo tiempos críticos.
Sin embargo, Jesús nos dice:
«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.» (Juan 14:1)
Nuestra confianza debe estar en Él, no en las circunstancias.
La historia nos ha enseñado que la humanidad ha pasado por momentos de gran tribulación. Sin embargo, en los últimos años, los eventos parecen intensificarse.
Estos eventos no deben llevarnos al miedo, sino al despertar espiritual. En Lucas 21:28, Jesús nos da una promesa:
«Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.»
Ante la desesperanza que el mundo ofrece, Jesús nos da paz. Él nos dice en Juan 16:33:
«Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.»
Nuestra fe no debe depender de lo que vemos, sino de lo que creemos. La mente humana muchas veces nos dirá que confiar en Dios es irracional, pero la fe va más allá de la razón. Hebreos 11:1 nos enseña:
«Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.»
Si confiamos en Jesús, encontraremos seguridad en medio de cualquier crisis.
Jesús prometió que regresaría, y la Biblia nos advierte que su venida será inesperada:
«Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre.» (Mateo 24:36)
Muchos viven como si este día nunca llegará, sumergidos en el materialismo y el pecado. Pero como cristianos, debemos estar alerta y preparados. En Mateo 24:44, Jesús nos exhorta:
«Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.»
Sería trágico que cuando Cristo vuelva, nos encuentre distraídos. Por eso, debemos buscarle cada día con más fervor y compartir su mensaje con otros.
Si hemos decidido confiar en Jesús, nuestro llamado es claro: ser luz en medio de la oscuridad. Marcos 16:15 nos da la Gran Comisión:
«Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.»
No podemos callar la verdad ni dejarnos intimidar por la incredulidad del mundo. Si realmente creemos en Jesús, debemos compartir su amor, ayudar al necesitado, orar por las almas perdidas y vivir conforme a su voluntad.
El mundo puede ser un caos, pero Dios sigue teniendo el control. Nuestra esperanza no está en los gobiernos, en la economía o en las soluciones humanas, sino en Jesús. Aunque la mente nos diga que es imposible, la fe nos dice que Dios es real, fiel y poderoso.
Así como el salmista proclamó en Salmos 27:14:
«Espera en Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera en Jehová.»
Sigamos confiando, orando y viviendo con la certeza de que Cristo viene pronto. Pase lo que pase, Jesús sigue siendo nuestra única esperanza.
¿Estás listo para su regreso?
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