En realidad, los pensamientos determinan su destino, por eso es que la Biblia nos advierte que debemos guardar nuestra mente. Debemos tener muchísimo cuidado no tan sólo con lo que ingerimos por nuestros ojos y oídos, sino también con lo que pensamos.
Si medita en pensamientos deprimentes, vivirá una vida deprimida. Si continuamente se deja llevar por pensamientos negativos, usted siempre será atraído a personas, actividades, filosofías y estilos de vida negativos.
Su vida siempre seguirá a sus pensamientos. Funcionamos casi como un imán, atrayendo aquello que siempre está en nuestros pensamientos. Si constantemente está pensando en cosas positivas, alegres y gozosas, usted será una persona positiva, alegre y gozosa, y atraerá a otras personas alegres y positivas.
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